La adicción nazi a las drogas en tiempos de guerra

19/Oct/2015

Deutsche Welle

La adicción nazi a las drogas en tiempos de guerra

El título de “Der totaleRausch” (El éxtasis
total), de Norman Ohler, es un juego de palabras usando las referencias nazis a
la “guerra total”, que se hizo famosa a partir del discurso de Josef Goebbels
en Berlín en 1943. “¿Queréis la guerra total?”, preguntó el entonces Ministro
para la Ilustración Pública y Propaganda a la multitud allí aglomerada.
Ohler ha pasado años investigando la afición
de los líderes nazis por un éxtasis total, para ellos y para sus soldados. “El
abuso de drogas en la Alemania nazi es impactante”, dijo a DW.
Norman
Ohler Autor EINSCHRÄNKUNG
El periodista alemán Norman Ohler.
DW: Éxtasis Total. ¿Qué le dio la idea para el
libro?
Norman Ohler: Un DJ underground berlinés, buen
amigo mío, me dijo una vez que los nazis tomaban mucha droga. Nunca antes lo
había escuchado. Pero aquello me intrigó y empecé a ir a los archivos federales
alemanes y a los archivos nacionales de EE.UU. en Washington D.C. y Maryland.
Lo primero que quería ver eran las notas del médico personal de Hitler, el
doctor Theodor Morell, y fue un gran placer descubrir que eran bastante
elaboradas. En ellas describía cómo trató a Hitler a lo largo de los años, sin
obviar cosas como “inyección como siempre” o “Eukodal”, que es un opiáceo
fuerte.
¿Era esa la misma droga que tomaban los
soldados?
No, los soldados usaban Pervitin, un producto
alemán patentado en 1937 que contiene metanfetamina, es decir, lo que hoy
conocemos como cristal. Estuvo disponible como medicina hasta 1939. En Berlín
se convirtió en una droga de elección, como cuando la gente toma café para
aumentar sus energías. La gente tomaba muchísimo Pervitin, en todas partes. La
compañía quería que el Pervitin rivalizara con la Coca Cola. Esta droga hacía
sentirse eufórica a la gente que la tomaba, lo cual encajaba con el estado de
ánimo general antes de la guerra.
¿Y después el Ejército descubrió el Pervitin?
El Ejército se dio cuenta de la existencia de
una droga que podía ser interesante, pues el Pervitin te mantiene despierto
durante mucho tiempo… Durante un par de días no te hace falta dormir. Se usó
por primera vez cuando Alemania invadió los Sudetes y Polonia, y luego cuando
Alemania atacó a Francia en 1940. Antes del ataque, el Ejército alemán encargó
35 millones de pastillas de Pervitin para los soldados que marchaban hacia Francia.
El Pervitin se usó muy frecuentemente en el Ejército alemán. Hitler no usaba
Pervitin, él era más de esteroides: hormonas animales que se inyectaba a la
vena. Más tarde usó Eukodal, un primo farmacéutico de la heroína. A Hitler le
encantaba el Eukodal. Sobre todo en el otoño de 1944, cuando la situación
militar estaba bastante mal, usó esta droga fuerte que le volvía eufórico,
aunque realmente no lo estaba. Los generales no hacían más que decirle:
“Necesitamos cambiar nuestras tácticas, tenemos que acabar con esto, vamos a
perder la guerra”. Pero él no quería escuchar nada de esto. Él tenía al Dr.
Morell para que le diese las drogas que le hacían invulnerable.
¿En Alemania se sabía esto?
Nadie sabía lo que Morell le daba a Hitler.
Morell no se lo dijo a nadie y Hitler seguro que tampoco. Pero mucha gente
sospechaba que algo raro pasaba. Hubo intentos de obligar a Morell a revelar lo
que le daba a Hitler, pero se negó. Era un secreto entre dos hombres.
¿Y los soldados tomaban Pervitin abiertamente?
Que los soldados tomaban Pervitin no era un
secreto. Al principio, el Ejército no comprendió que el Pervitin era una droga;
pensaban que era como beber café. Pero en 1941 se ilegalizó. En el Ejército la
distribución se mantuvo en secreto, pero los registros de la guerra con Rusia
no son tan claros como los de la guerra con Francia, donde podemos ver cuántas
pastillas se distribuyeron. Hablé con un oficial médico que estuvo en
Stalingrado; él me dijo que todavía entonces dio Pervitin, pero no cambió nada.
¿Se tomaban también drogas estimulantes en
otros ejércitos?
Mientras que los alemanes tomaban cristal, los
británicos tomaban speed. Muchos de los soldados estadounidenses pasaron por
Gran Bretaña y recibieron allí anfetaminas. Los norteamericanos tomaban la
droga para mantener el ritmo de los enloquecidos soldados alemanes. Esto se
arraigó en el Ejército estadounidense: en la Guerra de Corea de 1950 los
pilotos iban ciegos de anfetaminas. Los alemanes introdujeron las drogas en el
Ejército, pero otros países siguieron sus pasos. El LSD, de hecho, fue
inventado por un químico suizo y la inteligencia estadounidense intentó
utilizarlo, también basándose en los experimentos alemanes en el campo de
concentración de Dachau. Allí un médico llamado Plötner usó mescalina para
desarrollar nuevas técnicas de interrogatorios. Cuando los estadounidenses
liberaron el campo de concentración, cogieron estos estudios y los utilizaron
en el Proyecto Artichoke, de la CIA, para aplicarlos en la década de los
cincuenta en desenmascarar a los agentes soviéticos.
¿Cuál fue la mayor sorpresa durante todos los
años de investigación dedicados a este libro?
El abuso excesivo de las drogas por parte de
Hitler.
Norman Ohler, nacido en 1970, es un conocido
periodista alemán, autor además de novelas y guiones cinematográficos. Pasó
cinco años investigando para su primer libro de no ficción, durante los cuales
se sumergió en los archivos alemanes y estadounidenses y habló con testigos,
historiadores y médicos. “Der totaleRausch” llegó a las librerías alemanas el
pasado 10 de septiembre y se espera que próximamente se traduzca al inglés.